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martes, 24 de mayo de 2016

Seres De La Noche

Raúl deseaba que pasara algún vehículo aunque sabía que ninguno lo iba a levantar. Estaba resignado a caminar toda la noche pero deseaba algo de luz, que aunque fuera por un momento aquel camino se iluminara alejando las tinieblas que parecían meterse en sus ojos.

martes, 17 de mayo de 2016

Entre Colmillos

Alex, Ben y Christian habían desafiado una montaña. Eran esquiadores muy experimentados pero tentaron mucho su suerte y en un lugar muy malo. Al atardecer bajaron lo suficiente como para encontrar un camino que la nieve todavía no ocultaba del todo. Alex y Ben iban sosteniendo el peso de Christian en sus hombros porque él tenía una pierna quebrada. Al hacer una pausa observaron el paisaje que los rodeaba. Las puntas blancas de las montañas que los rodeaban se habían puesto anaranjadas con los últimos rayos del sol, mientras más abajo los bosques estaban quedando negros y los unía una bruma helada que se extendía por todo como un gran fantasma.

sábado, 14 de mayo de 2016

El Lago

Recuerdo que abrí unas ramas y apenas vi la superficie del lago me recorrió el cuerpo como una ola de frío. El cielo estaba gris pero no justificaba que el agua fuera tan oscura. Terminé de salir del monte y contemplé aquella superficie que se movía inquieta. Era un lago redondo y bastante pequeño sin vegetación acuática en las orillas, que estaba completamente rodeado por un campo gris que era delimitado por todos lados por un monte oscuro. El monte enseguida se elevaba evidenciando que todo el lugar era una especie de cuenca, algo como un cráter. De pronto me sentí desanimado y no me imaginé pescando y divirtiéndome como tenía planeado. Adiós mi entusiasmo. Detrás mío Fabián se quejaba de que el monte no lo dejaba avanzar.

jueves, 5 de mayo de 2016

Un Mal Futuro

Cuando se bajaron del auto y cruzaron la calle Fernando miró hacia todos lados porque temía que algún conocido lo viera. Era una noche calurosa aunque con mucho viento. Laura estaba bastante asustada pero por lo que le deparaba el futuro. Llegaron al frente de una casona vieja y tocaron la puerta. Desde muy adentro de la vivienda una voz femenina les dijo que pasaran, que estaba abierto. Antes de entrar Fernando desparramó otra mirada por la calle, preocupado por qué dirían sus conocidos si lo veían entrar en la casa de una supuesta vidente...

martes, 3 de mayo de 2016

Muertos Vivientes

Felipe y Diego salieron de una enramada y atrás se quedó Javier maldiciendo a las ramas que le golpeaban la cara. Después de mucho ruido y movimiento en el follaje Javier salió donde estaban ellos. Felipe y Diego eran hermanos y Javier un amigo. Estaban cazando en un bosque que se elevaba entre montañas y desfiladeros. Los hermanos eran hábiles cazadores pero Javier era un iniciado y había estorbado durante toda la jornada. Iban a seguir caminando pero se detuvieron de pronto porque algo salió disparado desde unos arbustos cercanos...

domingo, 1 de mayo de 2016

De La Oscuridad

Un encuentro con el terror, no con el miedo ni con un susto repentino, con el verdadero terror, puede transformar a un hombre valiente en un manojo de nervios como soy ahora...

sábado, 30 de abril de 2016

El Cementerio

Estela y Damián caminaban por un camino rural que estaba cerca de su nuevo hogar. Paseaban por la zona por primera vez y estaban muy emocionados, ignorantes de la mala situación en la que se hallaban. Por el camino se cruzaron con un viejo que era seguido por un par de vacas. Damián lo saludo y aprovechó para comentarle:

—Buenas tardes, señor.
—Buenas tardes —le contestó el viejo, examinándolos con la vista sin mucho disimulo.
—Me imagino que usted es de la zona —supuso Damián—. Nosotros también somos de aquí ahora, compramos la casa que está ahí atrás.
Los ojos del viejo estaban muy hundidos en sus arrugas pero al escuchar aquello aparecieron más grandes.
—¿La cabaña nueva que está allí? —le preguntó el viejo para confirmar.
—Sí, esa.
—En mal lugar se metieron. ¿Saben lo que fue antes toda esa zona? —les preguntó ahora haciendo un gesto con el brazo que abarcaba todo el campo.
—¿Una plantación? —aventuró dudosa Estela.
—Sí, pero una plantación de gente: era un cementerio...

jueves, 17 de marzo de 2016

El Arroyo Del Diablo

Nuestro bote se deslizaba por una parte donde el arroyo corría entre dos enormes barrancas. Íbamos a pescar y no era por diversión. Las barrancas, de no menos de cinco metros de altura, eran oscuras y tan inclinadas como un muro, y allá arriba, en ambas orillas, un monte sombrío y espeso se asomaba hacia el agua como si fuera a desbordarse sobre nosotros en cualquier momento...

martes, 15 de marzo de 2016

El Alemán

A José le temblaban las manos y en la cara tenía como fijo un gesto que nunca le había visto: era una mueca de terror. Estaba a punto de cenar cuando él golpeó la puerta de mi hogar. Como en esa época él estaba separado supongo que no tenía a más nadie con quien hablar de algo así. Si le hubiera pasado de día seguramente hubiera hablado con el primer conocido que se le cruzara, porque su necesidad de contar aquello era algo urgente...

domingo, 6 de marzo de 2016

EL Hospital Maldito

¡Hola! Bueno... esta es la continuación del cuento "Guardianes De La Muerte", pero es solo una pequeña parte ¡Jeje! Pensaba publicarla más completa pero a última hora decidí dejarla por aquí. Espero que los buenos lectores sepan comprender. Gracias.


Foster no que quería que Cedric fuera solo a aquel hospital, pero que los dos sepultureros aparecieran por allí podía parecerle raro a alguno. Y ninguno podía fingir estar enfermo porque de los que internaban en aquel hospital muy pocos salían. Ricos y pobres estaban expuestos a las nefastas prácticas de lo que en esa época llamaban medicina; pero no era lo mismo que un médico de esos que pretendían curar todo sangrando un poco a la gente te visitara en la casa, que caer en aquel inmundo hospital. Casi nadie iba a parar allí por su propia cuenta, su clientela eran principalmente recién llegados a la ciudad (gente que todavía no había escuchado las historias espeluznantes que se contaban de aquel lugar), e indigentes y borrachos que ya fuera por un garrotazo en la cabeza o por caer ebrios la policía arrastraba hasta allí y se desentendía del asunto. Las autoridades veían al local aquel como una herramienta para limpiar un poco las calles de la escoria de aquella sociedad. Ninguno pensaba mucho en por qué casi nadie salía vivo de allí, preferían creer que era solo por la falta de higiene del lugar o lo inepto de sus doctores. 

Cedric tenía que averiguar qué pasaba realmente en aquel lugar. Se preparó para su misión echándose vino barato encima de la ropa, y bien escondidos llevaba un cuchillo y una cachiporra corta de madera pesada. Foster se iba a mantener cerca pero fuera del local. Los dos caminaron hasta tener enfrente la infame fachada. Era una casona muy grande, oscura, con una triste sucesión de ventanas que los transeúntes evitaban mirar. Entre las muchas historias de terror que se contaban sobre el lugar abundaban las de fantasmas. Cedric respiró hondo y enderezó hacia la renegrida puerta. Entró caminando como un borracho, un papel que hacía muy bien por toda la práctica que había tenido. En un salón grande que servía de sala de espera se arrollaban en un banco un par de viejos, extranjeros seguramente. Una enfermera veterana y de cara de pocos amigos desembocó en la sala desde un corredor. Cedric se tomó el mentón con una mano y movió la mandíbula como si buscara aliviarse de una molestia para que creyera que estaba allí por haber peleado. La enfermera se perdió por otro corredor. El joven decidió investigar el primero. La sala donde atendían las urgencias estaba en el otro extremo.

El corredor estaba apenas iluminado por unos faroles a petróleo. Al alcanzar la primer puerta acercó el oído para escuchar. Nada. Tanteó el picaporte, estaba abierta. La habitación se encontraba vacía. Probó en dos más con el mismo resultado. En la cuarta, al mirar hacia adentro sufrió una fea impresión y su mano derecha buscó la empuñadura del cuchillo. Había un hombre sobre la cama. Estaba tan flaco que su cuerpo apenas creaba un bulto bajo la sábana. La cara era casi la de un esqueleto pero con piel, mas cuando giró la cabeza hacia Cedric este supo por la mirada que no era un zombi, solo era un pobre infeliz que terminó allí. El pasillo doblaba a la izquierda. Casi chocó con una enfermera. Cuando le preguntó qué hacía allí él le dijo que buscaba a un amigo que estaba internado, y describió al hombre esquelético que vio. La enfermera enseguida se acordó y le indicó hacia dónde estaba la habitación. Ese encuentro implicó un retraso porque tuvo que volver por donde ya había revisado. En otro corredor encontró la escalera que subía hasta el segundo piso.


Atendían a tan poca gente que toda esa parte estaba en desuso. Él no creía en fantasmas pero no se hubiera asombrado si se topaba con uno por allí. Volvió al primer piso. Revisando otra ala del edificio escuchó pasos vigorosos que veían hacia él por otro corredor. Se escondió en una habitación para no tener que inventar otra cosa. Abrió un poco la puerta para ver quién era. Era un hombre calvo que usaba gafas. Ajeno a todo, pasó frente a la habitación leyendo algo en un libro muy voluminoso.  Iba con el paso rítmico del que camina con la mente en otro lugar. Aquel tenía que ser un doctor. Cedric sintió que debía seguirlo. El doctor conocía tan bien el lugar que solo después de varios pasos desatendía por un instante la lectura para atisbar por dónde iba. 

Llegó al final de un pasillo donde había una puerta grande y en un costado de esta un vigilante que dormía sentado en una silla. El doctor carraspeó para despertarlo y el vigilante se estremeció y enseguida se puso de pie. El doctor solo meneó la cabeza, sacó un manojo de llaves de su bolsillo y acto seguido ingresó a la pieza custodiada. Cedric no pudo ver hacia adentro porque apenas se asomaba detrás de la boca de un corredor para que no lo vieran, pero estuvo seguro de que allí era donde hacían algo para que los muertos revivieran. Antes de hacer nada tenía que informarle a Foster. Al girar para salir de allí vio fugazmente que algo iba hacia su cabeza, y más fugazmente vio al hombre que le había asestado un garrotazo. Después de un gran momento de oscuridad despertó para descubrir que se encontraba amarrado a una camilla.