¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 27 de febrero de 2017

El Caminante

Todas las pertenencias de Pedro cabían en un bolso. Tenía barba desprolija, pelo largo y caminaba por la ruta con el paso lento de los que han dejado muchos kilómetros atrás. Ahora lo rodeaban algunas plantaciones, por lo que supuso que no debía estar lejos de algún pueblo.

El Fuego

El fuego se extendió por el suelo cubierto de agujas de pino como si fuera algo vivo. Se desparramaba en el sentido del viento. El aire se llenó de humo y el sonido del crepitar del fuego se fue intensificando. Las llamas se elevaban hacia los árboles y trepaban por ellos, una rama, dos, tres, medio árbol, y pronto estaba ardiendo hasta la copa...

miércoles, 15 de febrero de 2017

Un Loco En La Soledad

El tipo apareció en una loma del camino y enseguida atrajo la atención de Carlos. El extraño que iba adelante miraba hacia un costado, y por los ademanes de sus brazos parecía que estaba hablando con alguien, ¿pero con quién si allí no había nadie? Era un camino rural, una senda formada por dos alambres. En los alrededores, campo, algunas ovejas pastando juntas y el pampero (un viento) agitando los pastos más altos. “Lo que me faltaba, un loco”, pensó Carlos. Empezó a caminar más lento pero el otro andaba como en un paseo, y cuando volteó y lo vio ya no tuvo caso seguir así porque quizás el loco podría tomarlo a mal, creer que lo seguía o algo por el estilo. Reanudó la velocidad de la marcha y lo alcanzó. Carlos lo evaluó; el otro era menudo y tenía cara más de pobre infeliz que de peligroso, y tal vez era un loco de esos que ni molestan.

martes, 14 de febrero de 2017

La Madera Milagrosa

La actividad de Luciano no era particularmente peligrosa, pero él tenía una vulnerabilidad. Su verdadero oficio era tallador, trabajaba a mano piezas pequeñas de madera. Hacía principalmente animales, aunque si su instinto artístico veía a una persona en una pieza de madera, la hacía y a todos le gustaba porque el hombre era hábil. Pero esa actividad no implicaba ningún peligro, a no ser algún pequeño corte en la mano allá cada tanto, corría peligro cuando obtenía su materia prima.

lunes, 13 de febrero de 2017

El Hombre Muerto (cuento de vaqueros)

Un caballo y su jinete, un vaquero, avanzaban lentamente por el desierto bajo un sol calcinante. Iban por un paisaje de rocas, arena, matas de pastos resecos y crujientes, cactus y plantas  bajas y espinosas. Habían tomado un sendero que cruzaba al lado de un gran promontorio rocoso. Ubicado en la cima de ese lugar, Bob los observaba acercarse desde hacía un rato, y no tenía buenas intenciones.